Te has hecho un esguince? Estas son las claves para recuperarse sin recaídas

Pisar 'mal', una caída, un traspiés… Son algunas de las causas habituales de los esguinces, una lesión tan común que, muchas veces, se minimiza. Un buen diagnóstico y seguir las indicaciones son las claves para resolverlos sin consecuencias
El esguince es una lesión que se produce como resultado de una distensión o una rotura de los ligamentos que dan estabilidad a la articulación. La causa directa es la torcedura del tobillo (por una caída, mala pisada…), que genera una torsión articular.
Tal y como explica el doctor Juan Zaldua, especialista del Servicio de Traumatología de Policlínica Gipuzkoa, colaborador oficial de la Behobia-San Sebastián, la torsión que da lugar al esguince puede producirse para dentro o para fuera. "El mecanismo implicado puede hacer que la lesión de los ligamentos sea de la parte interna o externa del tobillo".
Si bien cualquiera puede sufrirlos, lo cierto es que los esguinces son una causa frecuente de consulta en el ámbito deportivo.Y este riesgo aumenta en los deportes que se realizan en un terreno irregular, algo que favorece que la pisada se vea alterada y se produzcan torceduras.
En el caso concreto del running, el especialista indica que "los corredores de montaña están muy expuestos debido a las subidas y bajadas y a las piedras sueltas que se encuentran en el camino. En esta práctica deportiva también se producen muchos esguinces y torceduras en inversión, con lesiones tanto de los ligamentos como de otras estructuras que hay alrededor de estos".
¿Esguince u otra lesión?
Según Zaldua, lo que va a hacer que el esguince tenga un mejor o peor pronóstico es el grado de rotura del ligamento "y también si, además, tiene asociadas otras lesiones, bien en la articulación o en otras estructuras. Puede tratarse de una lesión parcial del ligamento, una pequeña distensión de ese ligamento o una rotura completa. No tiene nada que ver un escenario con otro y, además, las lesiones de los ligamentos pueden llevar asociadas roturas de los tendones, lesiones del cartílago, etc., lo que puede empeorar el diagnóstico".
El traumatólogo hace hincapié en lo determinante que es un buen diagnóstico, tanto para conocer el alcance del esguince como para diferenciarlo de una simple torcedura o de un problema más serio, y pone el énfasis en la tendencia a normalizar o minimizar esta lesión.
"Normalmente, casi todo el mundo etiqueta los esguinces como si fuesen todos iguales en un inicio, y esto supone no evaluar correctamente esta lesión, haciendo que muchas veces se tipifique como un simple esguince un problema que no es tal y que puede tener asociadas otras lesiones". Añade, además, que "hay algunos esguinces que en realidad son lesiones en otras articulaciones del pie que han pasado desapercibidas".
El diagnóstico, asimismo, permite tipificar si la rotura es parcial o completa. "Para ello, muchas veces es suficiente con una ecografía. En caso de duda, se tendrá que hacer una resonancia para detectar lesiones asociadas, como pueden ser las del cartílago (que empeoran claramente el pronóstico) o de los tendones (concretamente de los tendones peroneos, otra estructura muy importante en la estabilidad del tobillo), que están muy vinculadas a la rotura del ligamento del tobillo".
Reposo, rehabilitación… y paciencia
Habitualmente, el manejo del esguince se inicia en urgencias, para confirmar que se trata de esta lesión y descartar que haya una fractura de tobillo. El tratamiento tipo consiste en reposo relativo, frío local y, a veces, colocación de un vendaje para bloquear o restringir ciertas movilidades del tobillo.
"Es importante, durante la primera semana, hacer un reposo con aplicación de frío y movilidad pasiva, e ir introduciendo la carga de forma progresiva", concreta el especialista, quien añade que, generalmente, pasados 10-15 días, se hace una reevaluación y se empieza con un tratamiento de fisioterapia, con el objetivo de mejorar la inflamación de los tejidos y planificar cómo van a ser las fases de recuperación o de trabajo (de readaptación o fortalecimiento) para que el tobillo vuelva a estar en condiciones para la actividad deportiva.
En cuanto a la cirugía, Juan Zaldua explica que está indicada si hay una inestabilidad recurrente debido a una rotura completa de los ligamentos que, a pesar del trabajo de estabilización y fortalecimiento, persiste pasados 4-6 meses, dificultando la práctica deportiva. "La intervención consiste en hacer una sutura de los ligamentos para estabilizar el tobillo. Si, además, hay una rotura del tendón peroneo o una lesión del cartílago, habrá que hacer una reparación del cartílago y una sutura del ligamento. Por lo general, el paciente se va a su casa el mismo día de la intervención, y el plazo habitual hasta que recupera la práctica deportiva ronda los 3-4 meses".
Este tipo de intervención se suele hacer mediante artroscopia (cirugía poco invasiva), y en otras ocasiones se realiza una cirugía abierta, pero en la mayoría de los casos no se requiere hospitalización. Tan importante como el diagnóstico y el tratamiento es respetar los plazos de recuperación que, como recuerda el traumatólogo, "consta de distintas fases que son necesarias para reparar el tejido de forma progresiva mediante trabajos de fuerza y estabilidad".
Obviar esta pauta o no seguirla de forma adecuada, es, junto a la ausencia de diagnóstico (o diagnóstico incorrecto), la causa principal de dos situaciones de riesgo asociadas a esta lesión: el esguince 'mal curado' y los llamados esguinces de repetición.
"Esta situación impide realizar correctamente la práctica deportiva y puede favorecer un aumento o aceleración en el deterioro de la articulación, ya que el esguince pone en riesgo el cartílago del tobillo, lo que a medio-largo plazo facilita el desarrollo de desgaste o artrosis de tobillo".
Sobre el tiempo prudencial que hay que esperar para volver a hacer deporte con normalidad, el especialista indica que si se trata de un esguince leve, con diagnóstico de rotura parcial de ese ligamento, normalmente, tras un trabajo de fisioterapia, en 2-4 semanas se puede empezar poco a poco a hacer actividades con impacto parcial; y a las 4-8 semanas es posible retomar la práctica deportiva habitual.
"Cuando el escenario es otro y hay una rotura completa y está asociada a otras lesiones, probablemente la recuperación se va a alargar, tardando entre dos y cuatro meses. En estos casos, es necesario hacer un trabajo de fisioterapia y rehabilitación para fortalecer y estabilizar esa articulación".
La importancia de la prevención
El doctor Zaldúa reitera la importancia de "tomarse en serio" los esguinces y de protegerse debidamente frente a ellos, especialmente a nivel deportivo. "Yo haría hincapié en un trabajo de estabilización y fuerza, ya que a veces se nos olvida que el pie tiene una musculatura que debemos trabajar. Hacer un trabajo de fuerza de todos los músculos del pie y del tobillo genera una mejora de los mecanismos de propiocepción, que dan estabilidad al tobillo, y tiene un efecto preventivo".
"Caminar descalzo es una práctica muy efectiva para fortalecer todos esos músculos del pie"
También es recomendable hacer una valoración de la pisada. "La forma de pisar puede favorecer que se produzcan más esguinces, algo que tiene un impacto aún mayor cuando se practica deporte o si se hace actividad de alta intensidad. Si esta se confirma, el simple hecho de utilizar una plantilla estabilizadora puede resultar muy útil para prevenir o disminuir este tipo de lesiones".
Zaldua pone en valor la "autogestión" como estrategia para mejorar la estabilidad: "Siempre insisto en la importancia del trabajo personal para generar mecanismos de protección, algo que pasa por trabajar específicamente la musculatura intrínseca del pie". Un ejemplo de este trabajo es algo tan sencillo como caminar descalzo, "una práctica muy efectiva para fortalecer todos esos músculos del pie que a veces olvidamos y que son muy importantes, porque van a favorecer que el pie esté sano y que el tobillo se encuentre menos expuesto a sufrir esguinces", concluye.
