Ronquidos o apnea? Los síntomas que alertan de que el problema va más allá de un sonido 'molesto'

14.04.2026

Casi todos roncamos -habitual o puntualmente- sin que ello tenga más trascendencia que la molestia que supone para los compañeros de habitación. Sin embargo, hay casos en los que se produce una obstrucción de la vía aérea que precisa tratamiento

Aunque resultan molestos, los ronquidos no son una enfermedad ni suponen un problema de salud, pero es importante conocer todos los factores involucrados en su aparición para no confundir la roncopatía con la apnea. Así lo afirma el doctor Luis Manuel Entrenas, jefe del Servicio de Neumología del Hospital Quirónsalud Córdoba, quien explica cómo y dónde se originan.

"Los ronquidos son un sonido que se emite cuando ocurre una obstrucción parcial de la respiración mientras se duerme. La zona en la que se desarrollan es la parte posterior de la boca y la nariz, en la que confluyen la parte de atrás de la lengua, el paladar blando, la úvula (campanilla) y la faringe, que son estructuras blandas. Al provocar una obstrucción parcial del flujo de aire, el paladar blando y la úvula vibran, generándose así el ruido característico del ronquido".

En sí mismo, el ronquido no es patológico y, de hecho, como apunta el doctor Entrenas, cualquier persona va a roncar a lo largo de su vida. La clave está en diferenciarlo adecuadamente de otro trastorno que afecta a la respiración durante el sueño: la apnea.

"Si solo se produce el ruido característico del ronquido, no hablamos de enfermedad, sino que se trata de una molestia, fundamentalmente para la persona con la que se duerme (o incluso para otros que no comparten habitación, dependiendo de la intensidad). Pero en ocasiones, la obstrucción de la vía aérea se convierte en total, provocando un cese del flujo de aire, que es lo que se conoce como apnea", comenta el experto.

Un nexo más allá de la causa-efecto

Generalmente, las apneas son obstructivas, es decir, la vía aérea superior colapsa y se cierra totalmente, "pero hay casos, muy poco frecuentes, de apneas centrales, en las que el centro respiratorio, que es el que controla la respiración cuando no la estamos haciendo conscientemente (por ejemplo, en el sueño), deja de emitir impulsos y se producen apneas no obstructivas".

Luis Manuel Entrenas describe el nexo que existe entre ronquidos y apneas y la forma en la que se manifiestan: "Los pacientes que tienen una apnea obstructiva del sueño roncan, y durante este ronquido se está produciendo una obstrucción parcial de la vía aérea superior. En un determinado momento, el colapso es total y se cierra la vía aérea superior, provocándose la apnea, es decir, no hay ventilación. En los estudios de sueño se define la apnea como el cese de flujo de aire durante más de diez segundos, y se considera hipopnea cuando la duración es de entre cinco y diez segundos".

El experto incide en que estos eventos ocurren durante el sueño normal, en el que el índice de apnea/hipopnea (es decir, el número de apneas e hipopneas que se hacen por cada hora de sueño) puede llegar a cinco. "Una cifra por encima de esta significa que se tiene una apnea obstructiva del sueño, una patología que debe tratarse. El problema suele ser que la mayoría de los pacientes no la reconoce en fases tempranas, lo que retrasa la consulta y, por tanto, el diagnóstico".

Respecto a por qué se producen los ronquidos, el doctor Entrenas aclara que no existe una causa única, siendo habitual que en el mismo paciente confluyan varios de los siguientes factores de riesgo:

  • Consumo de alcohol o de determinados medicamentos que actúan como relajantes musculares, pues provocan la relajación de la musculatura de la garganta y la lengua, una circunstancia que, además, se potencia en las fases de sueño profundo.
  • Una hipertrofia de los tejidos de la vía aérea superior (amígdalas y adenoides, principalmente),
  • Sobrepeso y obesidad, puesto que favorecen el acúmulo de grasa en el cuello y modifican la vía aérea superior.
  • Hipertrofia del paladar blando y de la úvula, porque reducen el espacio que comunica la parte posterior de las fosas nasales y la faringe, lo que propicia la vibración.
  • Obstrucción parcial de las fosas nasales, circunstancia que obliga a realizar una mayor presión negativa para respirar por la nariz, favoreciendo la vibración del paladar.
  • Personas con cuello corto.

Aunque no hay un factor hereditario claramente identificado, según el experto, en el caso del ronquido, sí existe cierta predisposición genética, mientras que en el de la apnea del sueño, tener un familiar de primer grado con este problema supone un factor de riesgo para padecerla.

Así afecta a la calidad del sueño

"Asimismo, aunque se suele pensar que hay un prototipo de paciente roncador -varón adulto y obeso-, en realidad el ronquido aparece a cualquier edad y en ambos sexos, aumentando la prevalencia con la edad. Por ejemplo, puede afectar a un 10% de los niños, hasta alcanzar a más del 55% de los varones adultos", afirma Entrenas.

En relación con esto, el especialista subraya que también existe el ronquido intermitente, "que es el que se produce solo cuando concurren determinadas circunstancias como, por ejemplo, tomar alcohol o si hay un cuadro catarral que provoca un taponamiento importante de la nariz".

De acuerdo con el experto, la roncopatía -es decir, cuando no hay apneas- permite alcanzar fases de sueño profundas y, por tanto, el sueño es reparador, no influyendo los ronquidos en el descanso. "Con las apneas sí se produce una alteración en las fases de sueño: cuando el paciente hace una espiración brusca para desobstruir la vía aérea superior, y esto se repite a lo largo de todas las horas en las que duerme, no alcanza fases profundas de sueño, que son con las que se logra el sueño reparador, levantándose por tanto con sensación de cansancio", precisa el doctor Entrenas.

Sobre otros efectos negativos potenciales, el especialista reitera que el ronquido simple no afecta a la salud, pero la apnea obstructiva del sueño sí es un factor de riesgo conocido para padecer patología cardiovascular, a lo que hay que añadir los problemas derivados de no alcanzar el sueño profundo: cansancio crónico, hipersomnia, irritabilidad, alteración del humor, etc.

"La señal de alerta que hace aconsejable consultar al médico para descartar una enfermedad es la constatación de apneas, algo que es difícil de determinar en estadios iniciales cuando uno duerme solo. Con frecuencia, los pacientes no suelen reconocer la existencia de la apnea del sueño hasta que no aparecen síntomas importantes y, por ello, suelen demorar las consultas", dice el experto.

Para Entrenas, un dato clave que debe llevar a la consulta médica es la existencia de somnolencia diurna, siestas prolongadas, sensación de cansancio… "Tampoco hay que olvidar los síntomas que se producen en la vía aérea superior por la existencia del ronquido, especialmente la sensación de boca seca al levantarse".

Del cambio de postura a las soluciones médicas

Existen múltiples soluciones para la roncopatía, siendo el paso previo una exploración clínica adecuada, cuyo objetivo es ver dónde se produce la obstrucción parcial para intentar resolverla con dispositivos o técnicas específicas para desobstruir la nariz, acortar o endurecer el velo del paladar, reducir el volumen de las amígdalas o de la úvula o adelantar la mandíbula, de forma que la base de la lengua no se obstruya.

El doctor Entrenas desaconseja totalmente recurrir a ciertas soluciones caseras o remedios naturales para aliviar los ronquidos que se comparten en internet o las redes sociales (té con miel, infusiones de menta o eucalipto, evitar el yogur...). "Siempre hay que consultar a los especialistas para que valoren la magnitud de los problemas de salud. En el caso concreto del ronquido y la apnea, ya hemos visto que no responden a una causa única y que, con frecuencia, son el resultado de diversos factores combinados, por lo que, en la medida que podamos diagnosticarlos todos, se instaura un tratamiento individualizado".

El especialista también advierte sobre los medicamentos hipnóticos, "que muchos pacientes suelen consumir de forma habitual debido a que perciben la mala calidad de su sueño y creen, erróneamente, que con la ingesta de somníferos lograrán descansar".

¿Se puede hacer algo para evitar roncar? De acuerdo con Luis Manuel Entrenas, hay un cierto "margen de actuación" que pasa por la postura en la que dormimos. "El ronquido es más frecuente en decúbito supino (boca arriba), ya que la fuerza de la gravedad empuja hacia atrás la base de la lengua y, por ello, tiende a la obstrucción de la faringe". Y añade que "esto se potencia si, además, se ha consumido alcohol por la noche o se toman hipnóticos. En la apnea del sueño, también se incrementa el número de paradas cuando se duerme boca arriba, y esto se aprecia claramente en los estudios del sueño, en los que se refleja cómo el índice de apnea-hipopnea se incrementa en esta postura".


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