Por qué no deberías normalizar la sobrecarga muscular en tus entrenamientos

27.05.2026

La sobrecarga se produce por un agotamiento del músculo al someterlo a un nivel de esfuerzo superior al que puede soportar. Aunque es una afección leve y tratarla adecuadamente es clave para evitar que evolucione a una lesión más

Se trata de una molestia muy común, especialmente entre las personas que hacen deporte de forma habitual, y aunque es de carácter leve, puede llegar a ser más o menos incapacitante y, también, dolorosa. Hablamos de las sobrecargas musculares, un problema que tiene unas causas y unas características muy definidas, según explica el doctor Vicente López, traumatólogo especialista en Medicina Deportiva del Hospital El Pilar, de Quirónsalud, en Barcelona. "Desde el punto de vista de la Medicina Deportiva, una sobrecarga muscular es una alteración funcional del músculo provocada por un exceso de demanda mecánica, sin llegar a producirse una rotura de fibras. Es decir, el músculo no está lesionado estructuralmente, pero sí fatigado y con una menor capacidad de respuesta".

Las circunstancias que favorecen su aparición están directamente relacionadas con gestos, movimientos y rutinas que se realizan durante la práctica deportiva, "concretamente, las sobrecargas suelen aparecer en contextos de repetición, acumulación de carga o cambios bruscos en la intensidad del entrenamiento. También son frecuentes cuando existe una alteración biomecánica o un déficit de control muscular, que hace que determinadas estructuras trabajen más de lo que les corresponde".

Además, apunta el experto, en este marco, hay determinadas actividades que propician aún más la aparición de esta molestia, especialmente los deportes con gestos repetitivos y cambios de ritmo, como el fútbol, el running, el pádel o el tenis. "En la consulta vemos muchas sobrecargas asociadas a incrementos rápidos de carga o a entrenamientos mal estructurados, tanto en deportistas amateurs como en profesionales de alto nivel".

El riesgo de infravalorarla

Asimismo, existen ciertos factores 'extradeportivos' que influyen de forma significativa en su aparición, entre ellos, el exceso de peso, la falta de descanso, una hidratación inadecuada o una preparación física insuficiente aumentan el riesgo de sobrecarga muscular, "y, en este sentido, también hay que tener en cuenta que condiciones externas, como el frío, pueden incrementar la rigidez muscular, mientras que el calor favorece la fatiga y la deshidratación", indica el doctor López.

En cuanto a los síntomas, hay tres claramente identificables que son los que suelen referir la mayoría de los pacientes con una sobrecarga de este tipo:

  • Dolor localizado, que aumenta con el movimiento.
  • Rigidez en la zona afectada.
  • Sensación de músculo cargado, especialmente durante o después de la práctica de actividad física.

"A diferencia de una rotura muscular, no suele haber un dolor brusco ni una pérdida clara de fuerza, aunque sí puede limitar el rendimiento", comenta el traumatólogo al respecto.

A pesar de la "obviedad" de estos síntomas y de que se trata de un problema que no reviste mayor gravedad, Vicente López hace hincapié en la importancia de diagnosticarlo y tratarlo adecuadamente. "En nuestra experiencia, la sobrecarga muscular no debe infravalorarse. Muchas veces es una señal de alarma de que algo en la planificación, la técnica o la biomecánica de la práctica deportiva no está funcionando correctamente. Por eso, un abordaje adecuado no solo resuelve el problema actual, sino que previene lesiones más importantes en el futuro".

El tratamiento es conservador y se basa fundamentalmente en la adaptación de la carga. "No se recomienda un reposo absoluto, sino una reducción o modificación de la actividad", afirma el experto. Una cuestión que suele generar dudas en cuanto al tratamiento de las sobrecargas -y de las lesiones musculares en general- es la idoneidad de aplicar frío o calor. "El frío puede ser útil en fases iniciales o cuando predomina el dolor. El calor, en cambio, resulta más adecuado en fases de rigidez o sobrecarga mantenida, ya que favorece la relajación muscular. En cualquier caso, se trata de medidas complementarias, y no de un tratamiento principal" aclara el doctor López, quien incide en que, en el abordaje de la sobrecarga muscular, la fisioterapia, el trabajo activo y la readaptación progresiva son claves para una recuperación completa.

¿Basta con un buen calentamiento para prevenirlo?

El traumatólogo recuerda que la prevención es uno de los pilares de la Medicina Deportiva en general y, en el caso de las sobrecargas musculares, destaca que "una correcta planificación y gestión de cargas; el trabajo de fuerza; la mejora del control neuromuscular, y una adecuada recuperación resultan fundamentales. También es clave individualizar el entrenamiento y detectar factores de riesgo propios de cada deportista".

Frente a la idea extendida de que el calentamiento previo al ejercicio es la mejor estrategia para "blindarse" frente a las sobrecargas, el doctor López precisa que esto no es del todo exacto. "El calentamiento es necesario, pero no suficiente. Si bien prepara al músculo para el esfuerzo, si la carga global está mal ajustada o existe fatiga acumulada, la sobrecarga puede aparecer igualmente".

Tampoco es acertada la equiparación que se suele hacer con las agujetas, en el sentido de que, al igual que estas, una vez que aparecen las sobrecargas, se alivian haciendo más ejercicio. "La recomendación es mantener una actividad controlada. El reposo absoluto, como hemos dicho, no suele ser necesario, pero tampoco lo es continuar con la misma carga que ha provocado el problema. El objetivo es adaptar el ejercicio para facilitar la recuperación sin perder la condición física", concluye Vicente López.

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