Lo que sube el colesterol no es la grasa, es un cuerpo inflamado que no sabe reciclarla

20.01.2026

Muchas personas se sorprenden cuando sus análisis muestran colesterol alto pese a comer sano, evitar grasas y hacer ejercicio. ¿Por qué sucede esto? Según la especialista en nutrición funcional y microbioma humano, Sara Jiménez Valdericeda, "en la mayoría de los casos, el colesterol aumenta porque existe inflamación crónica y el organismo no consigue gestionar ni reciclar correctamente ese colesterol"

Esta es la razón por la que, según la experta, "la explicación clásica de que el colesterol sube solo por culpa de la dieta, que no sería la adecuada, es demasiado simplista y no explica lo que realmente ocurre en el organismo. De esto se deduce, por lo tanto, que la responsable de la subida de nuestras cifras en las analíticas no es la grasa, sino algo mucho más complejo".

Las grasas no son el problema: no todas afectan igual al colesterol

Eliminar la grasa de la dieta no sólo no beneficia a las cifras del colesterol, sino que podría empeorar la salud metabólica.

En primer lugar, Jiménez quiere dejar claro que "las grasas son esenciales para la vida: permiten fabricar hormonas, mantener las membranas celulares, proteger el cerebro y regular la inflamación. Eliminar la grasa de la dieta no solo no mejora el colesterol, sino que puede empeorar la salud metabólica".

En semejante contexto, la clave no es la grasa en sí, sino qué tipo de grasa se consume y en qué estado metabólico se encuentra el cuerpo. Un organismo sano gestiona bien las grasas; un organismo inflamado, no. Así pues, "grasas del tipo del aceite de oliva virgen extra, el pescado azul o los frutos secos suelen ser beneficiosas, incluso con cifras de colesterol elevado".

Las grasas saturadas (mantequilla, nata, quesos curados, carnes grasas) "no son dañinas en personas sanas, pero pueden resultar problemáticas cuando hay inflamación crónica, resistencia a la insulina, hígado graso o variantes genéticas como APOE4. En estos casos, reducirlas temporalmente puede ayudar. Las grasas que sí conviene evitar cuando hay colesterol alto o inflamación son las grasas trans presentes en bollería y ultraprocesados, ya que empeoran el perfil lipídico y mantienen la inflamación activa".

"El colesterol es una molécula imprescindible"

El colesterol no es una grasa ni un residuo peligroso. "Se trata de una molécula imprescindible para producir hormonas, vitamina D, sales biliares y para el correcto funcionamiento del cerebro. Más del 80 % del colesterol lo fabrica nuestro propio hígado, por lo que la dieta tiene un papel menor del que se suele pensar".

Un colesterol elevado no siempre indica que existe un 'error', "sino que muchas veces es una respuesta adaptativa del organismo ante la inflamación, el estrés o una necesidad de reparación celular". ¿Cuál es el verdadero recorrido del colesterol? La nutricionista explica que "viaja por la sangre transportado por lipoproteínas: LDL, que lo lleva del hígado a los tejidos; y HDL, que recoge el exceso y lo devuelve al hígado para reciclarlo".

Cuando el recorrido se produce sin interferencias, no hay ningún problema. Sin embargo, "cuando existe inflamación, resistencia a la insulina o daño hepático, el colesterol se oxida, permanece más tiempo en sangre y contribuye a la inflamación vascular. Ahí es donde aparece el riesgo real".

Así es como la inflamación altera el metabolismo del colesterol

Sara Jiménez advierte de que la inflamación crónica de bajo grado "altera todo el metabolismo del colesterol: empeora la función del HDL, reduce el reciclaje hepático y favorece LDL más pequeñas y oxidables. Una de las causas más frecuentes de este desequilibrio es la resistencia a la insulina. Cuando la insulina no funciona bien, el hígado produce más lipoproteínas, aumentan los triglicéridos y se generan LDL de peor calidad".

Por lo tanto, el patrón típico incluye triglicéridos elevados, HDL bajo, y LDL aparentemente normal, pero más inflamatorio. "El cociente triglicéridos/HDL es una pista sencilla para detectar este problema, incluso antes de que aparezca diabetes".

"La genética influye en nuestro destino, pero no lo decide"

El cuerpo no gestiona el colesterol igual en todas las personas. "Parte de esa diferencia está escrita en los genes: Uno de los más importantes es el APOE, que actúa como un 'sistema de transporte' y reciclaje del colesterol en el hígado. Según la variante que tengamos, el cuerpo puede manejar el colesterol con más o menos facilidad".

Por un lado, el APOE2 "es la variante más protectora frente al colesterol alto. En general, las personas que lo tienen reciclan bien el colesterol, aunque en algunos casos pueden presentar triglicéridos elevados si existe un desequilibrio intestinal. Por su parte, el APOE3 es la variante más común. Cuando el colesterol está alto en este grupo, lo habitual es que la causa no sea genética, sino inflamación, resistencia a la insulina o estrés metabólico".

Aproximadamente, 1 de cada 4 personas porta la variante APOE4. "No es una enfermedad, pero sí implica una mayor sensibilidad a las grasas saturadas y una menor capacidad del hígado para 'limpiar' el colesterol cuando hay inflamación o desajustes metabólicos". La clave de todo esto, según la nutricionista funcional, "es entender que la genética es solo una predisposición. Lo que realmente marca la diferencia es el contexto: alimentación, inflamación, sueño, estrés, microbiota y actividad física".

"Dos personas con el mismo LDL pueden tener riesgos muy distintos"

Las cifras de colesterol 'malo' LDL pueden significar riesgos diferentes en personas distintas, por lo que es necesario valorar otros parámetros.

Para finalizar con este planteamiento tan llamativo, la experta aclara que "un LDL elevado por sí solo no explica el riesgo real. Es necesario valorarlo junto a otros marcadores de inflamación, metabolismo, función hepática y calidad del colesterol. Dos personas con el mismo LDL pueden tener riesgos muy distintos".

Por lo tanto, debemos tener presente que "el colesterol no es el enemigo, sino un mensajero metabólico. La pregunta clave no es '¿cómo bajo mi colesterol?', sino '¿por qué mi cuerpo lo necesita tan alto?' Cuando se corrige la inflamación, se mejora la sensibilidad a la insulina y se cuida el hígado y el intestino, el colesterol suele normalizarse".

En resumen: "El colesterol alto rara vez es solo un problema de dieta. La inflamación y resistencia a la insulina son causas centrales. Además, un número o cifra aislada es mucho menos importante que cómo se recicla ese colesterol. Y lo más importante: La genética predispone, pero el estilo de vida decide".