La clave sobre la fecha de caducidad de los alimentos: ¿cuándo es peligroso comerlos?

08.04.2026

¿La fecha de caducidad importa? ¿Y la de consumo preferente? Te contamos qué hay de cierto y qué no en estas fechas que están en los productos.

Eres de los que hueles un alimento antes de comerlo si ha caducado? Aunque pensemos que el olor y el aspecto nos dan pistas de que aún está en buen estado, lo cierto es que no.

¿Por qué no si tiene una pinta estupenda? Pues porque aunque no las veamos "hay bacterias que pueden crecer y que no alteran el alimento como, por ejemplo, la listeria o la salmonella, pueden estar ahí", explica Miguel Ángel Lurueña, doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y divulgador a CuídatePlus.

Por eso conviene observar la fecha de caducidad y no saltársela. Para distinguir, esta es la que ostentan los alimentos perecederos, como una bandeja de filetes de pollo, de carne picada o una ensalada de bolsa, y cuyo consumo pasados ciertos días puede suponer un riesgo para la salud.

¿Qué es la fecha de consumo preferente?

En el otro extremo está la fecha de consumo preferente, que se aplica a galletas, chocolate, harinas, legumbres, miel… y que indica el momento hasta el cual podemos disfrutar de la calidad prevista. Si los consumimos pasada la fecha -siempre que el envase no esté dañado y lo hayamos conservado adecuadamente- a lo mejor está rancio, ha perdido olor, textura o sabor, pero no enfermaremos. "Lo suyo es que no venza esa fecha de consumo preferente pero si han pasado unos pocos días en general no pasa nada". Cada producto tiene detrás un estudio de vida hecho en función de sus características y del lugar en el que se ha producido.

Desde la Aesan nos dan una pauta fácil de recordar: "Nunca consumas un alimento caducado, pero si ha pasado su fecha de consumo preferente intenta aprovecharlo".

¿Qué pasa si congelamos el producto?

Muchas veces para alargar la vida de un producto lo congelamos antes de que caduque, algo que es muy útil para tener siempre comida en casa. En este caso ya no se pueden aplicar las fechas impresas en el envase. "¿Qué fecha tendría una bandeja de pollo? Pues, por ejemplo, si caduca pasado mañana, pero la congelamos, pues esa fecha de caducidad deja de ser válida. Entraría a ser válida la recomendación de de congelación del fabricante del congelador, por ejemplo, un mes o dos meses, dependiendo las características que tenga".

Eso sí, una vez que se descongela, desde la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), nos recuerdan que hay que seguir las instrucciones de consumo del envase.

Eso sí, añade Lurueña, estas fechas que aparecen en los envases sólo son significativas si cumplimos con las recomendaciones de almacenamiento o refrigerado. "Por ejemplo, en un yogur donde pone fecha de consumo preferente 3 de mayo y añade que se debe refrigerar entre 0 y 8 grados; esa fecha solo es válida si mantenemos el yogur en esas condiciones".

Alimentos preparados

Los lineales de los supermercados dedican cada vez más espacio a comidas preparadas de más o menos complejidad. Desde lasañas y guisos hasta ensaladas listas para comer. En este caso la fecha de caducidad de estos alimentos preparados y refrigerados debe observarse con rigurosidad. Si se pasa "puede suponer un riesgo inminente para la salud. El principal riesgo es el crecimiento de bacterias como la listeria, que puede reproducirse a temperaturas de refrigeración". Este patógeno no va a alterar la apariencia, sabor u olor.

"Así que es importante respetar siempre las fechas y las recomendaciones de consumo. Por ejemplo, si pone calentar durante 5 minutos se aconseja respetar siempre las recomendaciones de la etiqueta", dice el experto.

¿Cuántos días duran los yogures?

Un tema muy discutido es el de: ¿de verdad caducan los yogures? Sí, sí lo hacen. ¿Pero qué pasa si comemos un yogur cuya fecha ha caducado? Si han pasado unos días lo normal es que no haya ningún problema para la salud. Pero puesto que traen fecha de caducidad conviene respetarla y actuar con sentido común. "Comer un yogur en el que ha vencido la fecha hace 1 año no es lo más recomendable del mundo. Si han pasado 3 o 4 días, en principio no pasaría nada siempre que se hayan mantenido las condiciones de almacenamiento recomendadas en el en la etiqueta".

Las conservas también caducan

Si miramos en nuestros armarios es posible que encontremos también una gran cantidad de botes de conserva. Desde mermeladas, bonito o atún en aceite, sardinas, mejillones… Hay para elegir. En este caso también hay que observar la fecha de caducidad. Para su mantenimiento, las conservas "son sometidas a un tratamiento de esterilización para su conservación en el tiempo y para eliminar la presencia de bacterias y mohos".

No obstante, no hay que jugársela, y si la lata está abombada o tiene fugas no hay que dudar y tirarla directamente a la basura.

En el caso de las anchoas, y otros productos en salazón, el proceso es diferente, afirma Lurueña. En primer lugar hay que tener en cuenta que este pescado no se esteriliza y que se trata de una semiconserva. "Las anchoas se conservan durante un periodo largo o relativamente largo, pero más corto que las conservas normales porque se someten a un proceso de salazón. Por eso no se pueden almacenar a temperatura ambiente sino que hay que mantenerlas en el frigorífico y su vida útil es más corta".

Envasado al vacío

El hecho de que un alimento esté envasado al vacío tampoco hace que sea eterno. Y aquí también hay que cumplir con la fecha que se indique en el envase. En el caso de las salsas, como el ketchup o la mostaza, por ejemplo, la fecha de consumo preferente es aquella que aparezca en el bote. Sin embargo, en ellas muchas veces viene establecida otra fecha diferente que se aplica una vez que abrimos el envase. Así que si en la etiqueta nos apunta que una vez abierto tiene una vida útil de 15 días en la nevera debemos desecharlo una vez que pase el tiempo establecido. Eso sí, una vez más aquí también importa si hemos mantenido el producto almacenado tal y como establece el etiquetado.

Alimentos sin fecha

Además, en el mercado podemos encontrar muchos alimentos que no cuentan con una fecha impresa. Algunos ejemplos de estos productos, según la Aesan, son:

  • Frutas y verduras frescas sin procesar.
  • Productos de panadería de consumo inmediato.
  • Vinos y otras bebidas alcohólicas.
  • Sal de cocina.
  • Azúcar.
  • Vinagre.
  • Chucherías y chicles. 
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