Es un error tirar la clara de huevo pensando que el colesterol de la yema es peligroso: un estudio desmonta el mito

Los nuevos avances científicos sirven para obtener más información acerca de lo que nos llevamos a la boca día a día.
Una parte importante de la preservación de nuestra salud viene derivada de nuestra alimentación habitual. Cuidar lo que nos llevamos a la boca en nuestra vida cotidiana es clave para proteger nuestro organismo de posibles afecciones en el futuro, así como gozar de unas defensas biológicas que hagan la función de escudo en el futuro.
El corazón es precisamente uno de los órganos más importantes para que nuestro cuerpo funcione correctamente. Es por ello que, durante décadas, se ha desaconsejado el exceso de numerosos alimentos en nuestra dieta con el fin de preservar su integridad. En este sentido, uno de los principales mencionados ha sido el huevo.
Hasta el momento, la ciencia apuntaba a que la parte de la yema generaba en el organismo mayores niveles de colesterol LDL, coloquialmente conocido como colesterol 'malo'. Esta lipoproteína aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares en función de su cantidad, por lo que la tendencia era evitar la ingesta de huevo como medida preventiva ante problemas de salud posteriores. Sin embargo, algunos novedosos hallazgos parecen haber tumbado dicha teoría.
Beneficios del huevo
Según una nueva investigación por la Universidad de Harvard, un alto porcentaje del colesterol de nuestro cuerpo es formado por nuestro propio hígado y no por el obtenido de los alimentos. La estimulación de este órgano para segregar esta sustancia viene derivada de las grasas saturadas y trans de nuestra alimentación.
En este sentido, los huevos son un alimento que presenta una cantidad muy reducida de grasas saturadas, siendo aproximadamente 1,5 gramos. Por otro lado, gozar del mismo en nuestra ingesta habitual nos traerá múltiples beneficios en forma de nutrientes. Desde luteína y zeaxantina para estimular nuestra vista, hasta la obtención de múltiples vitaminas, como la A, B y D.
Por el contrario, debemos prestar una mayor atención a los alimentos que acompañan a los huevos. Desde la mantequilla hasta el queso o la bollería industrial son unos enemigos mucho más a tener en cuenta para nuestro bienestar. Y es que muchos de sus componentes van deteriorando nuestras defensas progresivamente.
