El agua con gas estropea los dientes? La ciencia aclara qué ocurre realmente con el esmalte

Un reciente estudio científico aclara si el agua carbonatada es un peligro real para nuestra salud bucodental o si, por el contrario, es la alternativa perfecta a los refrescos azucarados.
El auge del agua con gas es innegable. Nos encontramos en una sociedad que pugna por librarse de las toneladas de azúcar que se encuentran en muchos productos que consumimos. Es el caso de los refrescos tradicionales, una bebida burbujeante que sigue siendo la estrella de las mesas, pero con alternativa sin azúcar. Sin embargo, existe la creencia de que sus burbujas, sean de simple agua con gas o de refrescos zero, son corrosivas para nuestros dientes. ¿Qué hay de cierto en esto?
La efervescencia que tanto nos gusta de los refrescos con gas o del agua con gas tiene un origen químico muy simple: dióxido de carbono disuelto en agua a presión. Cuando abrimos la botella y damos un sorbo, este gas reacciona formando ácido carbónico; es un ácido débil, pero es el responsable de que el pH del agua con gas descienda a niveles de entre 3 y 5, volviéndola ligeramente ácida (el agua sin gas tiene un pH neutro de 7).
Aquí es donde entra en juego la biología humana. El esmalte dental, la sustancia más dura de nuestro cuerpo, comienza a desmineralizarse y disolverse cuando el pH de nuestra boca cae por debajo de 5,5. Por pura lógica matemática, el agua con gas parecería una amenaza, pero no lo es.
Agua con gas frente a los refrescos
Un estudio presentado por la investigadora Wajiha Zulfiqade, de la Universidad de Purdue, durante el congreso Nutrition 2026 de la Sociedad Estadounidense de Nutrición, puso a prueba esta teoría midiendo el pH de la saliva en tiempo real.
Los científicos compararon los efectos de cuatro bebidas en adultos sanos: agua normal, agua con gas, agua con gas fortificada con calcio y un refresco azucarado. Los resultados fueron contundentes. Mientras que el refresco con azúcar provocó una caída drástica y prolongada del pH salival (manteniéndolo en niveles peligrosos para el esmalte durante más de 20 minutos), el agua con gas solo produjo un descenso temporal. A los dos minutos de beber agua carbonatada, el pH bajó, pero se mantuvo por encima del umbral crítico de 5,5.
¿Por qué el agua con gas no destruye nuestros dientes si es ácida? La respuesta está en la saliva. Este fluido es un amortiguador natural extraordinario. El estudio demostró que, tras beber agua con gas, la saliva actúa rápidamente para neutralizar la acidez, devolviendo la boca a su estado normal en apenas 10 o 20 minutos.
Cuidado con los sabores: la letra pequeña del agua carbonatada
Pero cuidado, no todo el monte es orégano. Los dentistas advierten que hay una gran diferencia entre el agua con gas natural y las versiones saborizadas. Muchas de las aguas con gas que encontramos en el supermercado (naranja, cola, limón...) contienen saborizantes cítricos (ácido cítrico) o azúcares añadidos. Estos aditivos desploman el pH hasta niveles cercanos a 2,5, equiparándolas en potencial erosivo a un refresco de cola tradicional, por lo que si quieres proteger tus dientes, el agua con gas debe ser, estrictamente, agua y gas.
Consejos de los expertos
Los expertos comentan, por tanto, que para minimizar cualquier riesgo de erosión dental, hay que seguir una serie de pautas:
- Bebe durante las comidas: Masticar estimula la producción de saliva, lo que ayuda a neutralizar el ácido del agua con gas mucho más rápido.
- Evita dar sorbos constantes: Beber poco a poco a lo largo de todo el día mantiene la boca en un estado ácido constante, sin dar tiempo a la saliva para recuperarse.
- Enjuágate con agua normal: Un simple trago de agua sin gas después de tu bebida burbujeante ayudará a restablecer el pH de inmediato.
- No te cepilles los dientes enseguida: El ácido ablanda temporalmente el esmalte. Si te cepillas justo después de beber, podrías desgastarlo. Espera al menos 30 minutos.
"Muchas personas están cambiando los refrescos por agua con gas, y nuestros hallazgos sugieren que el agua con gas sin azúcar podría ser una alternativa de menor riesgo a los refrescos, cuando se consume con moderación y se combina con buenos hábitos de higiene bucal", afirmó Wajiha Zulfiqar, estudiante de posgrado en Ciencias de la Nutrición en la Universidad de Purdue y autora principal del trabajo.
