Cáncer de colon: hemorroides y otros síntomas comunes que hacen difícil detectarlo

Muchos de sus factores de riesgo son modificables a través de los hábitos, pero el cáncer colorrectal tiene dos elementos que dificultan su diagnóstico: la forma en la que se manifiesta y la similitud de sus síntomas con los de las hemorroides
"El cáncer colorrectal es el segundo tumor más frecuente en España (unos 43.000 casos nuevos al año) y, sin embargo, sigue teniendo una mortalidad evitable altísima, debido al diagnóstico tardío", afirma el doctor Sarbelio Rodríguez, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo, perteneciente al grupo Quirónsalud.
Una de las causas de este retraso diagnóstico es la particular forma en la que da la cara, lo que, como explica el especialista, hace que sea especialmente difícil de detectar. "En sus fases iniciales puede no dar ninguna señal, e incluso en las fases más avanzadas puede permanecer oculto. De ahí la importancia del cribado poblacional".
Cuando los síntomas aparecen, lo hacen en forma de sangre en las heces -visible o detectada en análisis-; cambio persistente en el ritmo intestinal (ir más al baño, menos o con heces más delgadas de lo habitual); dolor abdominal recurrente sin causa aparente; sensación de que el intestino no se vacía del todo; pérdida de peso no buscada y cansancio inexplicable. "Ninguno de estos síntomas por sí solo significa cáncer, pero su combinación o persistencia requieren consulta médica", apunta Rodríguez.
Intolerancias alimentarias, estrés...
Otra causa directamente implicada con el diagnóstico tardío es la similitud de estos síntomas con los de otros problemas 'menores' del aparato digestivo, sobre todo las hemorroides, dando lugar a una confusión muy frecuente, que el experto ayuda a despejar.
"La sangre de las hemorroides suele ser de un color rojo brillante; aparece al final de la deposición depositada en el papel o sobre las heces, sin mezclarse con ellas, y va acompañada de molestias en la zona anal. El sangrado característico del cáncer colorrectal, en cambio, tiende a mezclarse con las heces -especialmente si el tumor está en el colon derecho-; puede ser más oscuro y, a menudo, no se asocia a dolor".
También sirven para diferenciar entre una y otra condición los otros síntomas, bastante característicos, que acompañan a las hemorroides (además del sangrado) y que no se presentan en un tumor de colon: picor, escozor y sensación de bulto o presión en la zona perianal, especialmente después de defecar o tras periodos largos sentados. "El dolor, cuando aparece, se localiza claramente en el ano, y empeora con la defecación o al sentarse. Estos síntomas tan localizados no se observan en el cáncer de colon", aclara Sarbelio Rodríguez.
"Los síntomas tienden a ser progresivos: cada vez son peores, sin periodos de mejoría"
Asimismo, hay otras molestias o alteraciones a nivel gastrointestinal que se manifiestan en forma de cambios en los hábitos intestinales o malestar abdominal, lo que puede generar dudas y, en ocasiones, 'enmascarar' un cáncer de colon. Para el especialista, este es precisamente uno de los grandes problemas que dificultan el diagnóstico precoz.
"El colon irritable, las intolerancias alimentarias o el estrés pueden producir síntomas muy similares: hinchazón, dolor tipo cólico, cambios en el ritmo intestinal… La clave está en la temporalidad y la progresión". Y añade que "los síntomas funcionales -sin causa orgánica- suelen fluctuar, empeorar en momentos de estrés y mejorar durante las vacaciones o al cambiar de dieta. Los del cáncer, en cambio, tienden a ser progresivos: cada vez son peores, sin periodos de mejoría y con signos de alarma asociados (sangre, pérdida de peso o anemia)".
Riesgos modificables y la importancia del cribado
El doctor Rodríguez pone el énfasis en que "el cáncer colorrectal es uno de los pocos tumores en los que tenemos herramientas reales de prevención, algo que debería ser un mensaje de esperanza".
Sobre los factores de riesgo que sí son modificables, destaca que la evidencia es muy sólida respecto a que el consumo excesivo de carne procesada y roja aumenta el riesgo, mientras que una dieta rica en fibra y verduras lo reduce. "El sedentarismo, el sobrepeso, el tabaco y el alcohol también son factores de riesgo bien establecidos, y aquí hay un dato preocupante: el aumento del cáncer colorrectal en menores de 50 años, que los investigadores relacionan con la obesidad, la dieta ultraprocesada y la falta de actividad física".
Los factores que no se pueden cambiar son la edad (el riesgo aumenta significativamente a partir de los 45-50 años), los antecedentes personales de pólipos o de enfermedad inflamatoria intestinal, y los antecedentes familiares: si un familiar de primer grado tuvo cáncer colorrectal, las posibilidades de padecerlo casi se duplican.
Teniendo en cuenta la cantidad de 'obstáculos' que impiden un diagnóstico temprano, Sarbelio Rodríguez resume en tres las situaciones en las que, sí o sí, hay que acudir al médico lo antes posible:
- Presencia de sangre en las heces que no se explica claramente por hemorroides ya conocidas.
- Cualquier cambio persistente en el ritmo intestinal habitual que dure más de cuatro semanas y no mejora.
- Pérdida de peso involuntaria.
"Pero fuera de esas situaciones, incluso sin síntomas, a partir de los 45 años, toda la población debería someterse a programas de cribado. Por ejemplo, la Comunidad de Madrid dispone de un programa de cribado (Prevecolon), adaptado por el Hospital Universitario Ruber Juan Bravo en el programa Salud Colorrectal 45+" afirma Rodríguez.
Para el experto, los datos son el argumento más contundente sobre la relevancia del cribado."Cuando este cáncer se detecta en fase inicial, la supervivencia supera el 90%, mientras que con la detección tardía baja al 14%. Esa diferencia la marca el cribado".
El doble rol de la colonoscopia
Respecto a las pruebas diagnósticas, el primer paso es el test de sangre oculta en heces, que funciona como filtro de entrada. "Es no invasiva, se hace en casa y, si el resultado es positivo, se procede a la colonoscopia, que es, con diferencia, la prueba más importante, ya que no solo confirma el diagnóstico, sino que se trata de una intervención terapéutica", afirma Rodríguez, quien describe en qué consiste este doble rol: "Cuando durante una colonoscopia encontramos un pólipo -lesión precursora del cáncer-, se extirpa en ese mismo momento, sin cirugía, ingreso ni anestesia general. Con ello también se está interrumpiendo el proceso biológico que conduce al tumor".
Rodríguez hace hincapié en las ventajas del colorrectal respecto a otros tipos de cáncer. "Es uno de los pocos tumores que podemos no solo detectar precozmente, sino, literalmente, prevenir, eliminando las lesiones antes de que se conviertan en un problema".
Por otro lado, los cambios en el estilo de vida son importantes: "Una dieta mediterránea rica en verduras, frutas, legumbres y cereales integrales, con un consumo limitado de carne roja y evitando la carne procesada, reduce el riesgo de forma significativa. La actividad física regular (al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado) también tiene un efecto protector, al igual que mantener un peso saludable, no fumar y moderar el consumo de alcohol".
Finalmente, Sarbelio Rodríguez insiste en un mensaje que, según él, es fundamental que cale entre la población. "No hay que esperar a tener síntomas para someterse a un cribado; no hay que asumir que el sangrado siempre es debido a unas hemorroides, y no hay que retrasar la consulta por miedo al diagnóstico. Ese miedo, en el caso de este tumor, cuesta vidas que se podrían salvar".
